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martes, 9 de noviembre de 2021

TALES DE MILETO: Vida y Obras



Resumen de la vida y obras de tales de Mileto


Tales de Mileto, contemporáneo de Solón y de Creso, (alrededor del 624-546) fue hijo de padre cario y madre griega. Lo hallamos en el séquito del rey lidio en su expedición contra Persia, cuando tornó posible el cruce del Halys al dividir el curso del río, y después de la derrota de Creso aconsejó a los jónicos para que se uniesen en estrecha liga política contra el inminente peligro persa (Herodoto, I, 75, 140). Viajes posteriores lo llevaron a Egipto, donde calculó la altura de las pirámides mediante la longitud de sus sombras, y allí, sin duda, se familiarizó con el período babilónico de Saros (de 18 años y 11 días), que lo habilitó para predecir el eclipse de sol que se produjo el 28 de mayo del 585 antes de Cristo (según el calendario juliano). También adelantó una explicación, que resultó falsa, empero, sobre las inundaciones del Nilo (Herodoto II, 20; Aten., II, 87A). En Mileto construyó un instrumento para determinar la distancia de los barcos situados en el mar y señaló a los marinos la Osa Menor como guía más segura para hallar la dirección del norte. Algunas proposiciones geométricas elementales le fueron también atribuidas, fetos estudios matemáticos y el impulso científico que ellos despertaron tuvieron, como es de suponer, consideróle influencia solare su intento de explicar la última constitución de las cosas en términos alejados de las tendencias mitológicas. Por otra parte, está en armonía con el carácter elemental de la matemática griega que su física no transitara más allá de sus primeros pasos. Tales explicó que el agua es la sustancia de la cual todo proviene y consiste. Además, la tierra flota sobre el agua cual trozo de madera, hipótesis que bacía inteligible la posición fija de la tierra en el centro del mundo. Aristóteles apenas puede conjeturar la razón de este supuesto, porque él no tuvo acceso a ningún escrito de Tales, y sin duda esas obras jamás existieron. Esos libros, mencionados por autores posteriores, junto con las doctrinas que ellos contenían, deben ser considerados espurios. Parece que Tales no dio ninguna información detallada de la manera en que las cosas eran creadas a partir del agua; quizá consideró lo ¡material directamente unido a la fuerza activa, y a ésta, según el espíritu de la vieja religión naturalista, como algo análogo al alma humana. Tal tradición queda también justificada por la afirmación (Aristóteles, De an., I, 5, 411 a 7, 405 a 19) de que todo está lleno de dioses, y de que la piedra imán tenía alma (esto es, vida) puesto que atraía al hierro. Concebía la sustancia dotada de vida y alma, opinión que reaparece en sus sucesores y que ha sido justamente llamada hilozoísmo o hilopsiquismo. No tenemos razones para suponer que Tales distinguía en forma expresa entre la materia y la fuerza creadora universal como divinidad, mente o alma del mundo. No obstante la insuficiencia de los primeros comienzos en que aparece bosquejada una teoría física lo positivo es que, después de todo, la concepción científica estaba en marcha y que el gran pensamiento de la unidad del mundo había sido concebido. (ZELLER, Eduard -Fundamentos de la filosofía griega, págs. 35-36)

PREGUNTAS QUE LE LLEVARON A INVESIGAR

Las cuestiones que excitaban su curiosidad eran de este tipo: ¿Puede este mundo, aparentemente confuso y desordenado, reducirse a principios más simples, de modo que nuestra razón pueda captar cuál es su esencia y cómo actúa? ¿De qué está hecho? ¿Cómo tiene lugar el cambio? ¿Por qué las cosas nacen y se desarrollan y luego languidecen y mueren? ¿Cómo puede explicarse la alternancia del día y de la noche, del verano y del invierno? (GUTHRIE, W. -Historia de la Filosofía Griega -TOMO 01 -Los Primeros Presocráticos y los Pitágoras, pág. 53-54)

PREGUNTAS RERFERENTE A LO DIVINO EN LOS PRESOCRATICOS

Puede ser que exista, o no, una inteligencia divina en el trasfondo de las obras de la naturaleza, o inmersa en ellas (algunos de ellos buscaron una respuesta a esta cuestión), pero no podía seguir convenciendo decir que la cólera de Poseidón originaba las tormentas, o que las flechas de Apolo o Ártemis causaban la muerte.(GUTHRIE, W. -Historia de la Filosofía Griega -TOMO 01 -Los Primeros Presocráticos y los Pitágoras, pág. 54)

LA FILOSOFIA DE DONDE SURGE:

La filosofía y la ciencia surgen de la valiente profesión de fe de que el capricho no es la base de los fenómenos, sino un orden subyacente, y que la explicación de la naturaleza debe buscarse dentro de la misma naturaleza. Ellos no consiguieron desechar en una sola generación todos los prejuicios surgidos de una concepción mítica o antropomórfica. Ni siquiera hoy lo ha conseguido la humanidad. Pero a lo que se nos alcanza, fueron los primeros en llevar a cabo investigaciones con la creencia, en la que se basa todo pensamiento científico, de que la desconcertante confusión de los fenómenos encubre un sistema que es radicalmente más simple y más ordenado, capaz, por tanto, de ser comprendido por la inteligencia humana. (GUTHRIE, W. -Historia de la Filosofía Griega -TOMO 01 -Los Primeros Presocráticos y los Pitágoras, pág. 54)

 

 

I.   DATOS BIOGRÁFICOS DE TALES.

 

a)   Lugar y fecha de nacimiento.

 1   (11 A 1) D. L., I 37: Apolodoro, en las Cronologías, dice que había nacido en el primer año de la Olimpíada 35.ª (640 a. C.)… murió en la 58.ª (548-545 a. C.).

 2     (11 A 2) Suda: El milesio Tales, hijo de Examio y Cleobulina, pero fenicio según dice Heródoto[1], nació antes de Creso durante la Olimpíada 34.ª (640-637 a. C.). Según Flegonte, era conocido ya en la 7.ª (752-749 a. C.)[2] murió viejo, mientras presenciaba un certamen gimnástico, aplastado por la multitud y agobiado por el calor.

b)   Aprendizaje en Egipto.

3     (11 A 3) ESC. a PLATÓN, Rep. 600a: El milesio Tales… fue educado en Egipto por los sacerdotes[3].

4    (11 A 11) JOS., C. Apión I 2: Todos coinciden en que los primeros que entre los griegos filosofaron sobre las cosas celestes y divinas, como Ferécides de Siro[4], Pitágoras y Tales, fueron discípulos de los egipcios y caldeos.

 

5   (11 A 11) PLUT., De Js. et Os. 364d: Creen que Homero, así como Tales, aprendieron entre los egipcios que el agua es el principio de todas las cosas[5].

6   (11 A 11) JÁMBL., V. P. II 12: Después de excusarse por su vejez y por su enfermedad, [Tales] lo exhortó [a Pitágoras] a navegar hacia Egipto y a frecuentar lo más posible, en Memfis y en Dióspolis, a los sacerdotes de esos lugares. En efecto, al lado de ellos él mismo había sido provisto de aquellas cosas gracias a las cuales era tenido por sabio por muchos[6].

 

c)   Anécdotas.


7     (11 A 4) HER., I 170: Antes de que Jonia fuera destruida surgió del milesio Tales, de ascendencia fenicia, esta propuesta eficaz: exhortó a los jonios a establecer una sede única para el Consejo en Teos (pues Teos se encuentra en medio de Jonia), y que los otros Estados sin disminuir su población, fueran considerados como distritos.

 

8   (11 A 1) D. L., I 23: Parece que también en los asuntos políticos ha aconsejado lo mejor, pues cuando Creso lo envió a los milesios para forjar una alianza, lo impidió, y esto salvó al Estado cuando Ciro ejerció su dominio[7].

9   (11 A 6) HER., I 75: Cuando Creso llegó al río Halis, hizo cruzar al ejército —según lo que sostengo— por los puentes que había allí; pero de acuerdo con un relato muy difundido entre los griegos, fue el milesio Tales quien lo hizo cruzar. En efecto, como Creso se encontraba en dificultades para que el ejército atravesara el río… se dice que Tales, que estaba presente en el campamento, consiguió que el río, que corría por la izquierda, lo hiciera también por la derecha. Dicen que lo hizo de la manera siguiente: empezó a cavar una fosa profunda desde la parte alta del campamento, en forma de media luna, de modo que pasara por detrás desviando mediante este canal el antiguo curso y volcando nuevamente el río en él después de pasar a lo largo del campamento. De modo que, rápidamente, dividido el río, se pudo atravesarlo por ambas partes.

 

10  (11 A 9) PLATÓN, Teet. 174a: Como también se dice que Tales, mientras estudiaba los astros… y miraba hacia arriba, cayó en un pozo, y que una bonita y graciosa criada tracia se burló de que quisiera conocer las cosas del cielo y no advirtiera las que tenía junto a sus pies.

 

11  (11 A 10) ARIST., Pol. I 11, 1259a: Pues todas estas cosas son útiles para los que aprecian el arte de las ganancias, como por ejemplo la maniobra financiera de Tales de Mileto, que atribuyeron a su sabiduría, pero que tiene carácter universal. En efecto, como lo injuriaban por su pobreza y por la inutilidad de la filosofía, se dice que, gracias a sus conocimientos astronómicos, pudo saber cómo sería la cosecha de aceitunas. Así, cuando era aún invierno y tenía un poco de dinero, tomó mediante fianza todas las prensas de aceite de Mileto y de Quíos, arrendándolas por muy poco, pues no había competencia. Cuando llegó la oportunidad y todos a la vez buscaban prensas, las alquiló como quería, juntando mucho dinero, para demostrar qué fácil resulta a los filósofos enriquecerse cuando quieren hacerlo.

 

d)   Fama de sabio.

 

12  (11 A 2) Suda: Tales fue el primero que recibió el nombre de sabio[8].

 

13   HIPÓL., I 1, 1: Se dice que el milesio Tales, uno de los siete sabios, fue el primero que se abocó a la filosofía natural.

 

14  (11 A 1) D. L., I 23: Después de los asuntos políticos, se dedicó a la ciencia natural[9].


15    (11 A 11) PLUT., Solón 2: También se dice que Tales e Hipócrates, el matemático, se dedicaron al comercio[10].

 

II.   ESCRITOS.

 

16   (11 A 1) D. L., I 23: Y según algunos no dejó ningún escrito, y se dice que la Astronomía Náutica que se le atribuye es de Foco de Samos… pero, según otros, escribió solamente dos obras: Sobre el solsticio y Sobre el equinoccio.

 

17   (11 B 1) SIMPL., Fís. 23, 32-33: Se dice que no dejó nada por escrito, excepto la llamada

Astronomía Náutica[11].

 

III.   PRINCIPIOS CÓSMICOS.

 

a)   El agua como principio de todas las cosas.

 

18    (11 A 12) ARIST., Met. I 3, 983b: La mayoría de los que filosofaron por primera vez consideraron que los únicos principios de todas las cosas son de especie material. Aquello a partir de lo cual existen todas las cosas, lo primero a partir de lo cual se generan y el término en que se corrompen, permaneciendo la sustancia mientras cambian los accidentes, dicen que es el elemento y el principio de las cosas que existen; por esto consideran que nada se genera ni se corrompe, pues tal naturaleza se conserva siempre… Debe de haber, pues, alguna naturaleza única o múltiple a partir de la cual se generan las demás cosas, conservándose ella. No todos dicen lo mismo sobre el número y la especie de tal principio, sino que Tales, quien inició semejante filosofía, sostiene que es el agua (y por ello también manifestó que la tierra está sobre agua). Tal vez llegó a esta concepción tras observar que todas las cosas tienen un alimento húmedo y que el calor se produce y se mantiene en la humedad (ya que aquello a partir de lo cual se generan las cosas es el principio de todas ellas). Por eso llegó a esta concepción y también porque todas las simientes son de naturaleza húmeda y el agua es el principio natural de las cosas húmedas[12]. Pero hay quienes consideran que los más antiguos, muy anteriores a la generación actual y primeros en reflexionar sobre los dioses, pensaron así sobre la naturaleza e hicieron a Océano y Tetis padres de la generación[13].

19  (11 A 13) SIMPL., Fís. 23, 21-29: De los que mencionaron un principio único y en movimiento

—a quienes con propiedad Aristóteles llama «físicos»—, unos dicen que el mismo es limitado, como el milesio Tales, hijo de Examio, y también Hipón[14], que parece que se hizo ateo, dijeron que el principio de las cosas que aparecen es agua, y fueron conducidos a esto por la observación, pues lo caliente vive por la humedad y los cadáveres se secan, mientras que las simientes de todas las cosas son húmedas y todo alimento es jugoso, y cada cosa se alimenta naturalmente de aquello de donde


procede. El agua es el principio de la naturaleza húmeda y lo que comprende en sí a todas las cosas. En consecuencia, pensaron que el agua es el principio de todo y sostuvieron que la tierra reposa sobre agua.

 

20   (11 A 13) SIMPL., Fís. 458, 23-25: Algunos, suponiendo que hay un elemento único, dijeron que éste es infinito en tamaño: así el agua para Tales[15].

21   SIMPL., Fís. 36, 10-11: Tales prestó atención al aspecto generador, nutritivo, cohesionador y vivificante del agua.

 

22  SIMPL., Fís. 10, 14-16: Entre los que sostienen que el principio es uno y en movimiento, como Tales y Anaxímenes, al explicar la generación por condensación y rarefacción, sostienen que la condensación y rarefacción son principios contrarios.

 

23   HIPÓL., I 1, 1: Se dice que el milesio Tales, uno de los siete sabios, fue el primero que se abocó a la filosofía natural. Dijo que el agua es principio y fin de todo. A partir de ella, por reunión, se forman todas las cosas y, a la inversa, al disolverse, son llevadas nuevamente hacia ella[16].

 

b)   Lo divino, el alma y el movimiento.

ARGUMENTO:
El argumento que Hipias conservó posee una agradable simplicidad. Tales ofrece dos premisas: . (1) Todo lo que tiene motor, tiene psyché; (2) Los imanes y el ámbar tienen motor; y de ello deduce: (3) Los imanes y el ámbar tienen psycbé (BARNES, Jonathan (1979) Los presocraticos, Catedra Teorema, pag. 13)

ANIMADOR en ves de ALMA
(En pocas palabras, un empsychon es una cosa animada, y su psycbé es su. animador. Por lo tanto, propongo el término “animador” en lugar de “alma” como traducción de psyché, y prefiero la nota cómica de “animador” al trasfondo teológico de “alma” (BARNES, Jonathan (1979) Los presocraticos, Catedra Teorema, pag. 13)

ANIMADOR como fuente de percepcion ymovimiento
En términos más generales, “lo animado parece diferenciarse de lo inanimado por dos aspectos en especial: el movimiento y la percepción” (Del alma 403b25-7). Aristóteles no está planteando una tesis filosófica: está consignando, y aceptando, un lugar común. Todo lo que tenga facultad cognitiva, de la que la percepción es el ejemplo más común y evidente, está vivo; y todo lo que tenga facultad para modificarse a sí mismo o modificar su entorno, de lo cual el movimiento autónomo es el ejemplo más evidente, está igualmente vivo. Si los grandes distintivos de la animación son la facultad de percibir y la capacidad para moverse o para provocar movimiento, la psyche o el animador serán esencialmente una fuente de percepción, o perceptor, y una fuente de movimiento, o motor. (BARNES, Jonathan (1979) Los presocraticos, Catedra Teorema, pag. 14)

24  (11 A 2) ARIST., Del Alma I 5, 411a: Y algunos dicen que el alma está mezclada en el todo, de ahí también quizá que Tales haya pensado que todo está lleno de dioses.

 

25   (11 A 3) ESC. a PLATÓN, Rep. 600a: También dice que, en cierto modo, las cosas inanimadas tienen alma, a partir de la observación del imán y del ámbar… y que el cosmos está animado y lleno de divinidades.

 

26   (11 A 22a) AECIO, IV 2, 1: Tales fue el primero en manifestar que el alma es una naturaleza siempre en movimiento o que se mueve a sí misma[17].

27  (11 A 23) AECIO, 17, 11: Tales sostuvo que la inteligencia del cosmos es dios, que el todo está animado y lleno de divinidades y que a través de la humedad elemental se difunde una fuerza divina que la mueve.

 

28   (11 A 3) CIC., De nat. deor. I 10, 25: El milesio Tales, el primero que investigó estas cosas, dijo que el agua es principio y que dios es esa inteligencia que hace absolutamente todas las cosas a partir del agua.

 

29   (11 A 22) ARIST., Del Alma, I 2, 405a: Parece que Tales, según comentan, concibió al alma como algo que mueve, si realmente dijo que el imán tiene alma porque mueve al hierro[18].


IV. GEOMETRÍA.

 

a)   Caricaturización de Tales como geómetra en el siglo V.

 

30  ARISTÓF., Nubes 177-180:

DISCÍPULO = [Sócrates] desparramó fina ceniza sobre la mesa, arqueó un asador, empleándolo a modo de compás para trazar una figura, y con un golpe maestro hurtó una túnica.

ESTREPSÍADES = ¿En qué, pues, debemos admirar a Tales?

 

31  ARISTÓF., Aves 995-1009:

METÓN = Quiero medir geométricamente el aire y dividirlo en parcelas para vosotros… Una vez que aplico aquí la regla curvada, coloco el compás; ¿entiendes?

PISTÉTERO = No entiendo.

METÓN = Mido por medio de la regla recta, de modo que el círculo se convierte en cuadrado… PISTÉTERO = ¡Este hombre es un verdadero Tales![19].

 

b)   Medición de las pirámides.

 

32   (11 A 21) PLINIO, Hist. Nat. XXXVI 82: El milesio Tales descubrió la forma de conocer cuál era la medida de la altura de las pirámides, midiendo la sombra (de éstas) a la hora en que la suya solía ser igual a su cuerpo.

 

33   (11 A 21) PLUT., Septem. sap. conviv. 147a: Tras colocar un bastón en el límite de la sombra que proyecta la pirámide y formados dos triángulos por acción de los rayos del sol, [Tales] mostró que la relación que guarda esta sombra con respecto a la otra es la que existe entre el bastón y la pirámide[20].

 

c)   Descubrimientos geométricos y teoremas.

 

34   PROCLO, Elem. 64, 17-65, 11: Diremos, junto a la mayoría de los historiadores[21], que la geometría fue descubierta por primera vez en Egipto y que se originó en la medición de áreas de tierras. Esto fue necesario para ellos porque el Nilo se desbordaba y borraba los límites que correspondían a cada uno… Tales, tras viajar a Egipto, fue el primero en introducir esta ciencia en Grecia; él mismo descubrió muchas cosas e indicó los principios de muchas otras para sus sucesores, en algunos casos enfocándolos de una manera más general, en otros de un modo más empírico.

 

35  (11 A 20) PROCLO, Elem. 157,10-13: En cuanto a que el círculo es dividido por el diámetro en dos partes iguales, dicen que Tales fue el primero en demostrarlo[22].


36     (11 A 20) PROCLO, Elem. 250, 20-251, 2: Hay que agradecer al viejo Tales por el descubrimiento de muchas otras cosas y por este teorema, pues se dice que fue el primero en enseñar y sostener que en todo triángulo isósceles  los ángulos  de la base son iguales; aunque, en un

<lenguaje> más arcaico, llamó «similares» a los ángulos iguales[23].

 

37  (11 A 20; EUDEMO, fr. 135 W.) PROCLO, Elem. 299, 14: Este teorema muestra ciertamente que, de dos líneas rectas que se cortan entre sí, los ángulos opuestos por el vértice son iguales. Según dice Eudemo, fue descubierto primero por Tales.

 

38    (11 A 20; EUDEMO, fr. 134 W.) PROCLO, Elem. 352, 14-18: Eudemo, en la Historia de la geometría, atribuye a Tales este teorema, pues dice que es necesario hacer uso de él por el modo que dicen que calculó la distancia de las naves en el mar[24].

 

V. ASTRONOMÍA Y METEOROLOGÍA.

 

a)   Eclipses.

 

39  (11 A 2) Suda: Tales… predijo el eclipse de sol en tiempos de Darío.

 

40   (11 A 3) ESC. a PLATÓN, Rep. 600a: Descubrió que el sol se eclipsa al pasar por debajo de la luna.

 

41  (11 A 17 a) AECIO, II 24, 1: Tales fue el primero que dijo que el sol se eclipsa cuando la luna, que es de naturaleza semejante a la de la tierra, se sitúa perpendicularmente bajo él.

 

42  (11 A 5) CIC, De div. I 49, 112: Se cuenta que fue el primero que predijo un eclipse de sol que aconteció en el reinado de Astiages.

 

43   (11 A 5) HER., I 74: La guerra entre ellos [esto es, Aliates y Ciaxares] se desarrollaba sin ventajas para uno ni para otro cuando, en el sexto año, mientras estaban combatiendo, súbitamente el día se convirtió en noche. Que ese cambio del día se iba a producir lo predijo a los jonios el milesio Tales, quien anticipó como término el año en que ocurrió.

 

44   (11 A 5) PLINIO, Hist. Nat. II 53: El primero entre los griegos que investigó la causa de un eclipse fue el milesio Tales, quien predijo el eclipse de sol que se produjo durante el reinado de Aliates, en el cuarto año de la Olimpíada 48.ª (585 a. C.), año 170 desde la fundación de Roma.

 

45  (11 A 5) CLEM., Strom. I 65: Eudemo, en la Historia de la Astronomía, dice que Tales predijo el eclipse de sol que se produjo durante la lucha entre medos y lidios, cuando reinaba entre los


medos Ciaxares, padre de Astiages, y sobre los lidios Aliates, padre de Creso… Fue durante la Olimpíada 50.ª (580-577 a. C.)[25].

 

b)   Otros conocimientos astronómicos que se le atribuyen.

 

46  (11 A 3) ESC. a PLATÓN, Rep. 600a: fue el primero entre los griegos que conoció los solsticios y lo relativo al tamaño y a la naturaleza del sol.

 

47    (11 A 17; EUDEMO, fr. 145 W.) TEÓN ESM. 198, 14: Eudemo narra, en la Astronomía, que Enópides fue el primero que descubrió la inclinación del Zodíaco y el ciclo del gran año; Tales, por su parte, el eclipse de sol y que el período de los solsticios no se produce siempre igual[26].

48   (11 A 13 c) AECIO, II 12, 1: Tales, Pitágoras y sus seguidores han dividido la esfera del cielo íntegro en cinco círculos, que denomina «zonas». Una de ellas es llamada «ártica» y es siempre visible; otra, «trópico estival»; otra, «equinoccial»; otra, «trópico invernal», y otra «antártica» e invisible. Oblicuo a las tres zonas centrales se ve el llamado «Zodíaco», que cae sobre las tres del medio. El meridiano, en cambio, las corta a todas en línea recta desde el ártico hasta el polo opuesto[27].

49   (11 A 14) ARIST., Del Cielo II 13, 294a: Otros sostienen que [la tierra] descansa sobre agua. En efecto, conocemos este antiquísimo argumento que dicen que sostuvo el milesio Tales: por ser flotante, [la tierra] permanece como un leño o algo similar (pues ninguna de estas cosas puede mantenerse naturalmente sobre el aire, sino sobre el agua), como si no pudiera argumentarse acerca del agua que sostiene a la tierra lo mismo que se dice de ésta. Pues tampoco el agua puede permanecer naturalmente suspendida, si no está sobre algo.

 

50   (11 A 14) SIMPL., Del Cielo 522, 14: Expone [una opinión] del milesio Tales, quien dice que la tierra se mantiene sobre el agua como un leño o como alguna de las otras cosas que por su naturaleza flotan sobre el agua[28].

51  (11 A 17 a) AECIO, II 20, 9: Tales dice que el sol es similar a la tierra en su naturaleza.

 

52    (11 A 17 a) AECIO, II 13, 1: Tales dice que los astros son similares a la tierra, pero inflamados.

 

 

c)   Movimientos del agua y terremotos.

 

53   HIPÓL., I 1, 2: Los terremotos se originan en el agua, en los vientos y en los movimientos de los astros.


54   (11 A 16) AECIO, IV 1, 1: Tales considera que los vientos etesios, cuando soplan en Egipto en dirección contraria, levantan la masa del Nilo, porque sus corrientes son rechazadas por el oleaje del mar que se mueve en sentido contrario.


NOTAS

[1]    La referencia de Heródoto al origen fenicio de Tales (ver texto núm. 7) es demasiado escueta para servimos de dato fidedigno. <<


[2]      El hecho de que el léxico Suda nos dé dos referencias cronológicas tan distintas en un mismo capítulo da una idea aproximada de las dificultades que podemos tener para fechar la vida de Tales. Pero lo más probable parece que sus actividades más conocidas hayan tenido lugar en el primer tercio del siglo VI a. C.

KIRK (K-R, pág. 74) propone como punto de referencia el eclipse de sol que habría pronosticado según textos números 39 a 45, y que debe haberse producido en el 584 a. C. (ver nota 25). El texto núm. 284 (dentro del cual va incluido el párrafo que aquí leemos como texto núm. 6) nos muestra a un Tales anciano enseñando a un Pitágoras joven (ver las notas respectivas), que llegó hasta el año 500, más o menos. Por ello —y no sólo por ello— pensamos que no tenemos que ceñirnos al esquema de las cronologías antiguas, que calculaban que un hombre había alcanzado su madurez (akmé en griego, floruit en latín) a los 40 años, y que ese momento podía fijarse por un hecho conocido, en este caso, el presente pronóstico del eclipse. De ser así podrían ser aceptables las fechas propuestas por Apolodoro (texto 1). <<


[3]    Fuentes de origen diverso coinciden en el viaje de Tales a Egipto.

Las referencias a su aprendizaje junto a sacerdotes (cf. texto núm. 6) nos sugieren una procedencia aristotélica: según Aristóteles, en el cap. 1 de la Met. (981b), los sacerdotes egipcios, libres de tener que trabajar por su sustento, descubrieron las matemáticas. Así Tales y Pitágoras deben haber aprendido matemáticas en Egipto; sin embargo, Heródoto y otros historiadores conocieron que no fueron los sacerdotes egipcios los que «inventaron» las matemáticas; y hoy sabemos que las matemáticas, en el tiempo de Tales y de Pitágoras, distaban de estar desarrolladas científicamente en Egipto. <<


[4]     Aunque Ferécides de Siro ha escrito una teogonía empleando un lenguaje mítico que ha engañado ya en el siglo IV a. C. sobre su antigüedad, hoy sabemos que es posterior a Tales y a Anaximandro, y debe situarse en la segunda mitad del s. VI. (Cf. JAEGER, Teología, cap. IV, págs. 71-76; cf. texto núm. 139.) <<


[5]    Plutarco sigue a Aristóteles burdamente en este pasaje.

En efecto, en el texto núm. 18 se aprecia cómo Aristóteles llega a la afirmación de que para Tales el agua es el principio de todas las cosas, y cómo en ello pudo haber tenido un precedente en Homero (ver nota 13). A eso se añade la decisiva importancia que puede haber tenido Egipto para el acopio de sabiduría, y el viaje que allí hizo Tales. Pero llevar a Homero también a Egipto para aprender lo mismo, es absurdo. <<


[6]    Sobre este texto, ver el núm. 284 y las notas respectivas. <<


[7]     Se refiere a la alianza con los lidios bajo la conducción de Creso, no a la alianza de los Estados jónicos entre sí, a que alude el texto anterior. <<


[8]     El empleo más antiguo de la palabra «sabio» en griego se refiere a la destreza o habilidad en el ejercicio de alguna práctica artesanal; y después, a la destreza propia del estadista, como era el caso de los «siete sabios».

PLATÓN, en el Prot. 343a, nos ofrece el más antiguo testimonio de una lista de los «siete sabios». Allí figuran junto a Tales, Pitaco de Mitilene, Blas de Priene, Solón de Atenas, Cleóbulo de Lidia, Misón de Quenea y Quilón de Lacedemonia. <<


[9]     En estos textos vemos ampliarse el sentido de la palabra «sabio»: la ciencia natural o filosofía natural también son «sabiduría». Como se ve, Tales era «sabio» en varios sentidos. <<


[10]     Sobre Hipócrates como matemático y comerciante, ver texto núm. 365. <<


[11]    Es altamente probable que, ya en el tiempo de Aristóteles, no existieran obras de Tales, si es que escribió alguna.

De esta posición son, últimamente, K-R, pág. 86, MADD., Iortici, pág. 3 (donde se alude al modo de mencionar Aristóteles a Tales, que sugiere que lo que dice lo sabe por tradición oral), y F. KRAFFT, Geschichte der Naturwissenschaft, I, Friburgo, 1971, pág. 87. GIGON, Ursprung, pág. 55, se adhiere a la tradición doxográfica que atribuye a Tales la Astronomía Náutica, pero son más fuertes los argumentos en contra, sobre todo en vista de que la tradición doxográfica considera que ha sido un poema, en el cual al decir de BURKERT, LaS, pág. 416, nota 87, resultaría poco adecuada la palabra gonía («ángulo»), que debería aparecer forzosamente si era geómetra, como en los teoremas que se le atribuyen en los textos núms. 36 a 38. Precisamente el del texto núm. 36, en que se menciona el presunto lenguaje arcaico de Tales con un ejemplo, es para B. GLADIGOW, «Thales und der Diabétes», Hermes 96 (1968), 264 y 265, y BURKERT, op. cit., prueba de que Eudemo —presunta fuente de dicho texto— conocía el libro, que Burkert incluso bautiza con el nombre de Sobre solsticios y equinoccios (LaS, pág. 416), suponiendo que

D. L. lo ha citado como dos libros distintos por error. Contra la «prueba» de Gladigow y de

Burkert, ver nuestra nota 23. <<


[12]     Lo más probable es que Tales haya estado más cerca de «los antiguos… y primeros en reflexionar sobre los dioses» que de la depurada ciencia de los principios y de las causas de Aristóteles. Por eso conviene precisar el contexto de los tres primeros capítulos de la Met. para una comprensión correcta de este texto.

En efecto, tras la mención de las diferentes formas de «saber» (eidénai) y la separación de dos ámbitos de conocimiento, el empírico y el teórico, Aristóteles se ocupa de una ciencia superior, a la que llama «sabiduría» (sophía), con las siguientes implicaciones: a) la «sabiduría» (sophía) es la ciencia de las primeras causas y de los primeros principios; b) supone que, gracias a eso, se alcanzará el conocimiento de todas las cosas; c) no tiene un fin utilitario; d) posee, el más alto grado de universalidad y abstracción; e) conoce el fin por el cual debe hacerse cada cosa. Luego expone brevemente los cuatro sentidos del vocablo «causa» («material», «agente» o «eficiente»,

«formal» y «final») y se ocupa de las doctrinas filosóficas anteriores. Este enfoque queda parcializado por su concepción de la «sabiduría», ya que introduce términos como «sustancia»,

«accidente», «principio» y «elemento». Respecto de estos dos últimos vocablos véanse textos núms. 74 a 83 y las notas respectivas. U. HÖLSCHER, A. F., pág. 46, declara que «no tenemos fundamento alguno para considerar al agua como sustancia primaria que se transforma en todas las sustancias, ni para suponer que Tales fue conducido a esa concepción por la observación de la evaporación o sedimentación». De todos modos reconoce un origen oriental de tal concepción, que de «mítica» pasa «en Tales a convertirse en física». <<


[13]     Las palabras «quienes consideran» aluden sin duda a Platón, y «los más antiguos» a Homero.

En Ilíada XIV 201 se narra que Hera va a visitar, en los confines de la tierra, a «Océano, génesis de los dioses, y a la madre Tetis»; en XIV 246 menciona sólo a «Océano, quien, génesis para todas las cosas, las ha procreado». Platón cita el verso XIV 201 en el Teet. 152e, y algo menos literalmente en Crát. 402b, y en el Teet. 180c-d (como en Crát. b-c) asocia este verso, mezclado o confundido con XIV 245, a Heráclito y quienes ven las cosas como ríos en perpetuo flujo. En ningún caso Platón dice que para Homero o sucesores sean agua las cosas y más bien los toma como «movilistas», pero puesto que en el último pasaje menciona a Océano y a Tetis referidos a todas las cosas, parece probable que Aristóteles piense en Platón. (Ver también texto núm. 5.) <<


[14]     Hipón (de Regio o de Samos) también es mencionado por Aristóteles sosteniendo lo mismo que Tales, aunque con reticencia «por el escaso valor de su pensamiento». Ningún texto que se le pueda atribuir literalmente se ha preservado, y los testimonios son no sólo escasísimos sino contradictorios. Ha de haber vivido un siglo después de Anaxímenes, aproximadamente. <<


[15]     Esta afirmación corre por cuenta de Simplicio, y además de no tener otro apoyo se contradice con lo que él mismo (aunque leyendo a Teofrasto) declara en el texto anterior. <<


[16]     Aunque este texto no figure en DK, su contenido está implícito en el testimonio de Aristóteles, y asimismo responde a su concepción de filosofía «natural».

Las expresiones physikè theoria, philosophía physiké, etc., reconocen una inspiración aristotélica que hace de la «naturaleza» (phýsis) el objeto de investigación de «los primeros que filosofaron», a quienes llama indistintamente physikoí (literalmente: «naturalistas») o physiológoi (literalmente: «los que hablan de la naturaleza»). En sentido estricto, el calificativo lo aplica a quienes dicen que el principio de todo se mueve (Fis. I 2, 184b-185a, en contraposición con Parménides y Meliso), ya que la «naturaleza» es «principio y causa del movimiento y del reposo en aquello que la tiene por y primeramente, y no por accidente» (Fís. II 1, 192b); pero dado ese carácter sustancial, vale para todas las cosas, y es aplicado en consecuencia a quienes se supone han pensado en lo que es sustancial para todas las cosas. <<


[17]     Este pensamiento es platónico. Ver texto núm. 401. <<


[18]      En el primer texto y en el último de esta serie están los dos pensamientos principales que — aparte de la concepción del agua como principio— atribuye Aristóteles a Tales: 1) Todo está lleno de dioses. 2) El imán tiene alma porque mueve al hierro (o bien, simplemente, que el alma mueve).

Los textos 27 y 28 hacen intervenir la otra tesis, la de la humedad; pero a la vez su referencia a lo divino como inteligente evidencia un anacronismo incuestionable, que no proviene de Teofrasto. La frase «todo está lleno de dioses» no ha de ser tomada literalmente, y menos aún interpretada como un panteísmo incipiente. A nuestro modo de ver, sólo es una reformulación de un pensamiento —transmitido oralmente— acerca de la vida que mueve a todo ser vivo y aun a lo inanimado. <<


[19]     Los pasajes de Aristófanes muestran que en pleno siglo V el nombre de Tales estaba públicamente vinculado con la geometría.

Ciertamente, los pasajes de las Nubes y las Aves, obras estrenadas en el 423 y 415 a. C., respectivamente, contienen no sólo sátiras de gusto dudoso sino reveladoras de un desconocimiento de las personas ridiculizadas y los temas que trataban. En las Nubes, podemos hallar a un Sócrates sofista como el sofista más atacado por el Sócrates platónico o a un Sócrates geómetra o científico natural, materias a propósito de las que en la Ap. platónica dice no saber nada. Hallaremos en esa obra, sobre todo, criticado el pensamiento de Diógenes de Apolonia, pero como si correspondiera a Sócrates. En el otro caso se atribuye el intento de cuadrar el círculo (que por ese entonces tal vez sólo Hipócrates de Quíos había emprendido) a un astrónomo como Metón. De todos modos, el hecho de que en ambos pasajes se mencione una suerte de compás primitivo, llamado diabétes, y algún otro instrumento geométrico, conectado aunque sea a la distancia, pero sacando de la galera un nombre que debía ser conocido al gran público— con Tales ha sido suficiente para que no sólo BURKERT (WuW, págs. 392-393, LaS, págs. 415-417) sino GLADIGOW, en el artículo que precisamente los conecta (ver nota 11), se pongan en primera fila entre quienes ven en Tales al fundador de la geometría griega <<


[20]     De las dos explicaciones que se habrían dado en la antigüedad tardía respecto de la medición de las pirámides por Tales, es la primera la que tiene más visos de ser aceptada como cierta.

En efecto, no sólo la primera cuenta con el respaldo de un discípulo de Aristóteles, Jerónimo de Rodas, quien —según cuenta D. L., I 27— habría dado la misma versión, sino que aparece como la más natural. Una suerte de comparación empírica como la propuesta puede ser efectuada sin convertirse por eso en geómetra; sólo basta tener un cierto interés y espíritu de observación. La otra, de todos modos, no implica ninguna teoría general de triángulos similares. Cf. HEATH, I,

130. <<


[21]     Entre ellos, Heródoto, Diodoro de Sicilia y Estrabón.

Este texto forma parte del denominado «sumario» o «catálogo de geómetras» de Proclo, y sirve a menudo de base para los historiadores de las matemáticas griegas, que lo atribuyen generalmente al discípulo de Aristóteles encargado de eso, Eudemo. Curiosamente, ese «sumario», relativamente extenso, es el único «fragmento» de Eudemo (número 133) de la recopilación de F. Wehrli donde no figura el nombre de Eudemo. También nos resulta curioso que se mencione como fuente coincidente a un historiador, Heródoto, que —en contraste con la tesis del maestro de Eudemo, Aristóteles, sobre el nacimiento de las matemáticas entre los sacerdotes egipcios; cf. nota 3— pone el origen de la geometría en motivaciones prácticas sorteadas por funcionarios de palacio. Además, el texto habla de historiadores, en plural, y en ese caso debe abarcar a hombres que, como Diodoro y Estrabón, vivieron unos tres siglos después de Eudemo. Y más debe aludir a Estrabón (XVI 2, 24), puesto que éste no sólo repite, como Diodoro, lo referente a la geometría, sino que atribuye un origen similar —por lo pragmático— a la aritmética en el comercio fenicio, lo cual está también en Proclo. Semejante versión del nacimiento de las matemáticas no puede provenir de un peripatético, y debemos descartar a Eudemo. <<


[22]     Si Tales ha comprobado que el diámetro divide al círculo en dos partes iguales, sólo puede haber sido por un procedimiento empírico, pre-científico.

En un artículo de 1957 («Die Beweisführung in den klassischen Wissenschaftem des Altertums», que citaremos por su inclusión en UBV), B. L. VAN DER WAERDEN afirma: «Proclo (vale decir, Eudemo) dice expresamente que Tales ha demostrado, que el diámetro divide al círculo en dos mitades iguales» (p. 46) y añade que «sería ridículo corregir a Eudemo sobre la base de que conocemos la geometría de Tales mejor que él» (p. 45). Pero el caso es que la atribución a Eudemo de este texto y el que sigue carece de fundamento, ya que Proclo no lo menciona y no dice cuál es la fuente de su afirmación (Wehrli no incluye estos dos textos en su recopilación de fragmentos de Eudemo). Por lo demás, HEATH, I, pág. 131, hace notar que ni siquiera Euclides llega a tal demostración, limitándose a definir en el primer libro de sus Elementos al «diámetro» como «una recta que atraviesa el círculo pasando por su centro y terminando, en ambas direcciones, en la periferia, dividiendo así al círculo en dos partes iguales». Heath se acoge a la sugerencia de Cantor de que simplemente Tales habría observado este hecho en cualquiera de los círculos que se hallan en monumentos egipcios y que aparecen divididos por 2, 4 o 6 diámetros con un resultado de 4, 8 o 12 secciones iguales. De cualquier modo, no basta la mera observación para afirmar que las secciones son iguales. La «demostración matemática» que propone Proclo consiste en una invitación a imaginarse una de las dos partes del círculo —separadas por el diámetro— sobre la otra, y si coincide (epharmózei), implica que es igual. Esta propuesta de Proclo (p. 157, 17-158, 1) no está referida a Tales, ni menciona fuentes, aunque sin duda se base en el axioma 7 de Euclides, que afirma que las cosas «coincidentes» (epharmózonta), es decir que, al aplicarse «una sobre otra», coinciden, «son iguales entre sí». Este procedimiento de

«superposición» o «congruencia» se convierte, de hecho, en un recurso empírico que aplica Euclides en los teoremas 1 y 4 del libro I, aunque, claro está, no en forma imaginativa, sino con regla y compás (y otros recursos de índole deductiva). Pero K. v. FRITZ (cf. «Die APXAI in der griechischen Mathematik», ABG 1 (1955), 396-398, y «Gleichheit, Kongruenz und Ähnlichheit in der antiken Mathematik bis auf Euklid», ABG 4 (1959), 7-11 y 45-50) ha entendido que Tales ha de haberlo aplicado en la forma euclideana. Y más explícitamente Gladigow, en el artículo ya mencionado, donde liga indisolublemente a Tales con el compás. Nosotros no estamos seguros de que tal cosa no haya sido posible, pero como tampoco tenemos indicios de que Tales haya hecho tal cosa —Proclo, ya lo vimos, no lo dice—, creemos que éste y los teoremas siguientes forman parte de una tradición (tardía, probablemente, ya que Aristóteles jamás menciona a Tales en contextos de esa índole) que, unida a los chistes de Aristófanes, han forjado la imagen de un Tales geómetra; al menos, en ese sentido, puede haber sido un precursor. <<


[23]     La equivalencia entre «similar» e «igual» puede haber resultado «arcaica» en tiempos de Proclo y Simplicio, pero vale por lo menos desde Homero hasta Aristóteles, o hasta Euclides.

Como hace notar K. v. FRITZ («Gleichheit, etc.», pág. 47), ya en Homero se halla una equivalencia entre hómoion e íson, «similar» e «igual», respectivamente, y cita Il. V 440-441, donde Apolo insta a Diomedes a no tratar de ser «igual» a los «dioses», pues jamás serán de una raza «similar» a la de él. Pero más importante para nosotros es una frase del tratado aristotélico Del Cielo (II 14, 296b), donde se dice que los cuerpos celestes se mueven hacia la tierra pero no en forma paralela, sino «en ángulos iguales» (traducción Heath, en Aristarchus, 237; en griego es pròs homoías gonías). Esta frase molestó a Simplicio, quien aclara «llama “similares” a los ángulos “iguales”» (Del Cielo 538, 22). Es decir, del mismo modo que un siglo antes alude Proclo a Tales, calificando dicho lenguaje de «arcaico» (podía resultar arcaico en el s. V o VI d. C.). Pero eso no significa que Proclo o su fuente hayan tenido un libro de Tales al lado, como afirman rotundamente Burkert, Gladigow y Werden, entre otros. Ha bastado para ello el pensar, como en el caso del teorema anterior, que Tales ha usado un procedimiento de «congruencia» y no una metodología deductiva que partiera del abstracto concepto de «igualdad». <<


[24]     Proclo atribuye la relación de los textos 37 y 38 a Eudemo. En el primer caso, empero, añade que la demostración del teorema la hizo Euclides. En el segundo, sospecha («dicen») que ha de haber conocido dicho enunciado para hacer un cálculo que se le atribuye.

Como tanto el teorema 1.15 (texto núm. 37) como el I.26 (texto núm. 38) en la forma que figuran en Euclides suponen numerosos teoremas y problemas anteriores, así como diversos axiomas, postulados y definiciones del libro I, además de estar estructurados deductivamente (lo cual sólo es posible a partir de Parménides), es impensable que hayan sido formulados por Tales, aunque de éste puede provenir algún enunciado más simple y más precario. Pero es sintomático el caso del texto núm. 38, para el cual se han buscado distintas aplicaciones, de las cuales la más simple es la que escoge HEATH, I, págs. 131-133, y perfecciona Gladigow. Si un observador se sitúa en lo alto de una torre frente al mar, cerca de la cual se ve un barco, con una suerte de compás fija

—como eje capaz de rotar— en el suelo una de las piernas del mismo, mientras con la otra apunta al barco, hasta lograr formar (entre ambas piernas del compás) el ángulo más preciso. Acto seguido, manteniendo el ángulo, hace rotar la pierna-eje hasta que la otra apunte a un objeto sito en tierra firme. Después es cuestión de medir la distancia que hay desde ese objeto hasta la torre, y esa medida es precisamente la que hay desde el barco hasta la torre. La idea es simple e inteligente; sólo que —contra lo que afirma Heath— no necesita el conocimiento previo de un teorema según el cual, si dos triángulos tienen dos ángulos, de uno, respectivamente iguales a dos ángulos del otro y un lado de uno igual a un lado del otro, los otros dos lados y el restante ángulo, de uno, serán iguales a los respectivos lados y el restante ángulo del otro. El mismo Heath, al preferir este procedimiento a otros más complejos, hace notar que se asemeja más al caso de la medición de la altura de las pirámides. Es decir, añadimos nosotros, es un sentido fuertemente intuitivo de la comparación entre las distancias, aunque quizá requiera haber practicado con un compás distintas operaciones prácticas. De ellas puede haberse derivado un enunciado de un teorema (pues «teorema» deberla llamarse sólo cuando queda demostrado; si no, no habría diferencia con una hipótesis, un postulado o un axioma), y no a la inversa. De cualquier modo, revela un intenso interés por medir y calcular. <<


[25]      De las fechas diversas que los distintos testimonios asignan al eclipse que habría pronosticado Tales, la que ha obtenido más adherentes es la del año 584 a. C. Pero si la anécdota forma parte del repertorio más conocido entre quienes hablan de la antigüedad, los especialistas modernos son, más que cautos, escépticos.

En efecto, si bien L. BLANCHE, «L’éclipse de Thalés et ses problémes», Revue Philosophique de la France et de l’Étranger 2 (1969), 154-199, aduce frente a quienes alegan que Tales no podía disponer de elementos para pronosticar eclipse alguno, la filiación babilónica del hecho, en la más reciente y monumental obra sobre la astronomía antigua, NEUGEBAUER realiza un detallado estudio de la astronomía babilónica anterior al período seléucida y luego pasa a ocuparse de lo hecho en la Grecia clásica, donde dedica unos pocos párrafos al «eclipse pronosticado por Tales», con escepticismo, empero, a que sean tenidos en cuenta: nadie dudaría que en el siglo VI

a. C. un filósofo griego dispusiera del instrumental adecuado para predecir un eclipse solar, pero

«podría invocar la astronomía de los “caldeos”, de quienes Tales podría haber recibido cualquier información que requiriera. Esta vaga pero conveniente teoría ha sufrido un colapso en vista del presente conocimiento sobre la cronología de la astronomía babilónica en general y de la teoría lunar en particular. Ahora es evidente que, incluso tres siglos después de Tales, no podría haber sido predicho ningún eclipse solar que fuera visible en Asia menor, ni siquiera en Babilonia. Allí sigue en pie otra vaga hipótesis: la predicción por medio de ciclos nuevamente, de ser necesario, estaba a disposición la consulta a Babilonia—. Desdichadamente, empero, no existe allí ningún ciclo —históricamente manejable— de eclipses solares visibles en una localidad dada, y cualquier intento de establecer un ciclo requerirla la posesión de registros locales de muchos siglos» (Astron., II, pág. 604).

La cosa parece así concluyente. Todavía a GUTHRIE, I, I, pág. 48, le parece viable la sugerencia de Diels de que Tales pudo ser testigo de un eclipse visible en Egipto en el 603, aun cuando no se atreve a puntualizar de qué modo pudo servirle eso. Nuestra hipótesis es otra: la anécdota, narrada por Heródoto (texto núm. 43), de que durante un combate en el 585/4 entre lidios (rey: Aliates) y medos (Ciaxares) se produjo un eclipse total de sol es históricamente posible. Algo así debe haber producido pánico o al menos una profunda impresión entre los combatientes, aunque Heródoto no dice que Tales ni ningún jonio fuera siquiera testigo del suceso. Según D. L., I 23, entre jonios como Jenófanes y Heráclito (ver texto núm. 679 y nota 82 a Heráclito) repercutió el hecho, o al menos le valió fama de «astrónomo». Relea el lector el texto núm. 11, donde Aristóteles trae a colación una dudosa anécdota según la cual los «conocimientos astronómicos» de Tales le habrían permitido pronosticar una cosecha de aceitunas y hacer un jugoso negocio. Recordemos, finalmente, que el mismo Diógenes registra el dato de que Tales recibió la denominación de «sabio» durante el arcontado de Damasio, año 582.

Nosotros estamos acostumbrados a que se diga que tal o cual futurólogo pronosticó un hecho importante, pero como nos informa de tal predicción luego de acontecido el hecho, no sabemos si


fue realmente así; también suele pronosticarse, año tras año, un terremoto en el océano Pacífico, la muerte de un importante hombre público o una catástrofe aérea, y sólo se destaca el pronóstico cuando acierta (con frecuencia, lamentablemente). Pero nuestra hipótesis recoge estos dos últimos datos sólo para enriquecerla. Ella consiste básicamente en hacer notar que el mismo Heródoto menciona el pronóstico de Tales luego de narrar el eclipse; Tales, famoso por sus

«conocimientos astronómicos», si presenció un eclipse en Egipto, lo ha narrado. Al ocurrir un eclipse en pleno combate entre pueblos vecinos, los jonios dicen que Tales lo pronosticó. Más que eso, es difícil, a nuestro juicio, proponer. <<


[26]     Aunque remite a Eudemo, este texto es poco fidedigno. Del eclipse de sol, hemos hablado. Sobre solsticios, cf. nota 71. <<


[27]     Lo mismo es atribuido a Parménides (texto núm. 895). <<


[28]      Esta suerte de metáfora parece reconocer tras ella la idea oriental de un mar originario, según HÖLSCHER, A. F., página 46. <<

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